Pagan family, Oral history interview transcription.
Item
Dublin Core
Title
Pagan family, Oral history interview transcription.
Subject
Interviews
Puerto Ricans--New Jersey
Oral history
Puerto Ricans--New Jersey
Oral history
Description
A transcription of the oral history interview conducted with members of the Pagan family, including Christopher and Angeles.
Creator
Christopher López.
Date
Interview conducted on January 30, 2024.
Rights
Courtesy of Christopher López. Copyright held by Christopher López. Restrictions are only in regards to publication; any researcher may view or copy any document in the collection.
Note that the written permission of the copyright owners and/or other rights holders (such as publicity and/or privacy rights) is required for distribution, reproduction, or other use of protected items beyond that allowed by fair use or other statutory exemptions. Responsibility for making an independent legal assessment of an item and securing any necessary permissions ultimately rests with persons desiring to use the item.
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Format
PDF
Language
Spanish
Type
Oral history (transcription)
Oral History Item Type Metadata
Transcription
Ángeles: El hijo mío cumplió un año aquí en Hoboken. Él tiene 45 años.
–
I come here with my son, my oldest son, he had two months.
I came and visited my sister in law for a few weeks, and then I stayed and moved to Hoboken while my sister was living here, and she found me an apartment.
¡Me quedé!
*Christopher laughs*
Vine a pasiar por una semana y me quedé.
Mi primer apartamento era en Monroe, en el 323 de Monroe.
Ahí duré como tres años. Después me mudé para Madison, al 214.
Y tengo tres: dos nenas y un nene.
Sí, había muchos Boricuas. Yo empecé a cortar (inaudible) para fábricas. Aquí le dicen calcomanías o (inaudible). Son como los parchos que le ponen a la ropa, de tela. A veces son de puntillas, o flores o algún muñequito que le ponían a los trajes de los bebes. Eso yo cortaba.
CL: ¿Y cómo se llamaba la fábrica?
No sé por qué ellos venían de diferentes sitios a traerme [piezas]. Venían de Nueva York, de Hoboken, de otros sitios— donde quiera que tenían trabajo, pues ellos ya sabían y me traían a mí. Si me lo traían el viernes, tenía que entregarlo el otro viernes– más de mil y pico de (inaudible) a cortadas.
CL: Eso es un montón de trabajo.
Oh sí, pero yo a los nenes los bañaba, los acostaba a dormir, y en lo que ellos dormían yo hacía un montón a ahí. Después cuidaba 7 nenes junto con los míos— la mamá trabajaba y no tenía quién le podía cuidar a los nenes. Un día yo estaba en la casa, y cuando me preguntaron yo le dije que sí. Y como eran de la edad de los míos, eran chiquitos, eran bebes.
Y entonces la mamá me traía todos los alimentos para ellos, los pampers, todo. Y les daba de de comer, los bañaba, y los acostaba con mis hijos.
CL: ¿Y todos los niños boricuas?
Toditos– [los cuidé] hasta que tuvieron como 10, 12 años.
CL: Y tú estas todavía en contacto con los niños o no? Acaso, son adultos.
Sí. Solamente vi, como hace dos años, a dos de ellos que cuidé. Y me dijeron que la mama se había ido al cielo. Pero ellos todavía están bien, se casarón, y están de lo más felices. Y los otros– unos se fueron para Nueva York, otros se fueron para Florida. Y así se mudaron, y ya no he visto a nadie. Después de esos dos, que se pusieron grande, me puse a trabajar en un laundry, en 300 de Garden [Street].
Sí, son toditas buenas amigas, toditas cooperamos una con otra– si se enferma una, todas le oramos, la visitamos. Hacemos la comunión y oramos por ella.
Ellos hacían unos retiros, y yo fui nueva allí en esa iglesia. Quedaba por la Hudson, estaba frente al parque. Entonces ahí no tuvimos la iglesia hispana, (servicio) en español. Muchos de los que estaban allí no sabían nada de inglés, no entendían la vida americana. Para entonces el padre no nos quiso mandar un sacerdote que hablara español, así que nos decidimos irnos a Our Lady Our Grace. Yo iba a esta iglesia desde que mi hijo tenía como 5 o 6 años. Y como cambiaron la hora de la misa, me fui para St Peter y St Paul. Pero como pasó eso con los hispanos, nos fuimos otra vez para Nuestra Señora la Gracia [Our Lady Our Grace], nos cogieron allí chévere y allí nos quedamos.
Seguímos así, ya han sido 25 años desde que conozco a Delia. Ella muy chevere conmigo. Si gritaba algo, yo ayudaba. Cuando se enfermó ella, nosotros orando y siempre dando la mano. Ella siempre era un amor, bien chévere. Todas son muy buenas así.
CL: Yo tuve el privilegio de conocer a Delia. Ella me contaba todas las historias de su vida, increíbles historias. Y también, que ella estaba presente el día de uno de los incendios que pasó ahí en Hoboken.
Oh sí, es que antes había un “mayor” aquí que era, como, racista. Y cuando no (inaudible) una persona en ese sitio, él mandaba a quemar ese apartamento. Mucha gente murió ahí, porque los incendios eran de noche y ellos estaban durmiendo. Especialmente los indios [de la India]. Entonces hubo uno en Park Avenue, y esa casa se quemó y se llevó como otras tres casas. Como en los 78 u 80 por ahí. O en el 85, antes de nacer mi última nena. Murieron dos niños y más personas, murieron indios, murieron hispanos, mucha gente.
Cuando ellos tenían building par vender apartamento, yo fui una de las que apliqué, porque yo quería un apartamento más grande para mis hijos porque yo tenía tres. Y yo me amanecí para llenar la aplicación. Y llené la aplicación, y nunca, nunca me llamaron. Se lo daban a los que hubiera trabajo fijo como maestros, principales de escuela, gente que trabajaba en el gobierno, se los daban [los apartamentos] a ellos. Nosotros lo que teníamos así–no éramos pobres, pero medio, o sea como clase media. Pero a nosotros no nos daban nada [de ayuda]. Pero por lo menos, aquí estoy por la gracia de Dios. Sobrevivimos. Gracias a Dios ahora, a veces hay incendios, pero es porque la gente son descuidadas. ¡Antes era porque pegaban fuego! (Inaudible) pegaban fuego a los apartamentos. Muchos pasaban porque eran apartamentos viejos y no los querían renovar. En vez decirles a la gente que los iban a renovar, pero no. Mejor pegaban fuego. A veces [hoy] hay fuego en los almacenes que están abandonados, pendejaces con la electricidad o alguna línea de gas. Como el almacen que había en Hoboken cerca de la vía de tren. Eso pego fuego [y cayó] de la noche a la mañana–están haciendo tremendo condominio ahí ahora.
CL: ¿Y conociste algunas personas que experimentaron algún incendio durante esos tiempos o no?
¡Bueno, yo misma! *laughs*
CL: ¿Cómo?
Yo, en el 82, me parece, había un fuego aquí en Madison, y empezó en el tercer piso y yo vivía en el cuarto [piso]. Yo que vivía en ese edificio, el fuego empezó en el tercer piso y yo vivía en el cuarto piso. Y tenía a mis dos nenes y estábamos durmiendo. Y yo oigo como una persona hablando ahí, un revolú, y las sirenas de los bomberos. Me asomo por la ventana y había mucha gente en la calle, ahí. Eso es en el 223 de la Madison–ahora hay un condominio hecho ahí–después el dueño vino, yo me fuí para la casa de mi cuñada, hasta un mes o dos meses. Y después el dueño me arreglo el apartamento, y le avisó a mi hermana que vivía en el 310 de la Madison, que me entregó el apartamento. Y yo vine otra vez a vivir allí. Pero viví allí dos meses y después me mudé otra vez para acá al 327 de Monroe, porque él [el dueño] me dijo que no me garantizaba ese sitio para mí. Lo pensé, y después me mude para otro apartamento. El no me quería ahí porque había mucha droga en el building.
CL: ¿Fue su decisión dejar el apartamento?
No, él mismo “Te voy a mudar para otro sitio porque tú no estás segura, porque aquí hay mucha droga.”
CL: ¿Qué tú crees, él te estaba diciendo la verdad o no?
Sí, estaba diciendo la verdad. Porque había personas que yo las veía, que tenían sus cosas. Y por estar quemando esa planta como llaman, Marijuana, como dicen, pues había una estufa vieja en el hall, y ahí pusieron a quemar cosas. Y como eso todavía tenía gas, explotó eso, y cogío en fuego el hall del tercer piso, que cogió hasta arriba y eran cinco pisos para arriba. Pues, a mi apartamento se le quemó la puerta de la cocina. Y cuando me dijeron que la señora del cuarto piso tiene dos nenes y está sola, pues yo cogí a mis dos nenes con la frisa, los empuje, y cuando fui a abrir la puerta se me lleno la casa de humo. ¡Y en esas subió un bombero por la escalera de escape, subieron a mi apartamento y me dijo “Dame tus nenes”, y yo le dije “¡Yo no te puedo dar mis nenes, se me van a caer! ¿Tú estás seguro de que están contigo? ¡Porque yo estoy seguro de que están conmigo!”–si yo te digo a ti que yo doy mi vida por ellos, y daría la vida por ellos todavía– y el dijo, “¡Confía en mí, confía en mí!” (Inaudible). Ay, Dios mío, pero eso fue una cosa bien mala, tener quemada la bata, [y yo] espetada en el fire escape y tener que bajar así.
CL: Ay ay ay ay
Y después metieron la tapa esa. (inaudible) Esa tapa pesa, que yo (inaudible) tan flaquita, yo decía “Ay Dios mío”.
Y abajo estaba mi hermana y la cu˜ãda de ella con una frisa, con un coat porque hacia frio. Pues de ese humo que yo cogí es que yo tengo esa asthma que no se me quita. Por el humo que entró a mi casa [durante el incendio]. Ahí cogí eso, y no se me ha quitado eso. Hay dias que no puedo hablar de lo ronca que me da esa tos bien mala. Pero aquí estoy gracias al Señor. Te digo que la historia mía también es larga– yo le digo a mis hijas mías que yo puedo escribir un libro…
Y me da mucha pena porque la vecina mía, yo le cuidaba los nenes a veces. Pues, ella me dice “Mira, yo me voy a mudar para allá a donde está mi mamá, te voy a avisar para cuando tenga el apartamento vacío, para que te vallás para allá.” Y esa misma semana, que ella me había avisado, fue cuando pasó ese fuego. Y yo digo “Ay Dios mío, gracias. ¿Porque no me fui?”
[El nieto], y la mamá, el hermano, y el papá–se murieron los cuatro y se quedó nada más que ella. Ella se quedó viva. Yo no me recuerdo el nombre de ella, porque nada más tengo foto. Pero me dio mucha pena porque la mamá, el papá, el hermano, y un nieto se murieron. Yo tengo foto de la muchacha, pero no recuerdo el apellido. Yo sé que a ella le decían Mari. Se llama Maribel, pero le decían Mari. Esa era la muchacha que vivía donde yo viví, acá abajo en la 327 de Monroe.
–
Si un hispano o un moreno veía un blanco, le caían arriba, le quitaban las joyas y le quitaban todo. Por eso fue que, cuando yo iba a venir para acá me dijeron “¡¿Tu te vas a meter allí a Hoboken?!” Entonces yo les dije que a Hoboken voy a vivir yo, yo no voy a vivir con los agentes. Y así me he quedado. Si hay un moreno, no se mete con nosotros, con ninguno, ni con los hijos míos, ni mis nietos–nada. ¡Porque nosotros los saludamos! Y si están endrogados, nosotros no tenemos que ver con eso. “¡Hi ma!” yo digo, “Hi, take care of yourself” yo siempre les digo. “Okay, ma, okay” me dicen ellos. ¿Y yo digo “Verdad que uno no pasa malos ratos con ellos?” Yo estoy aquí, yo estoy tranquila. Yo puedo salir por ahí. Mi niña sale de noche, y ella está tranquila porque sabe que nada le va pasar. Porque ellos nos conocen a nosotros ya y nos cuidan mejor. Pero hay blancos que no quieren a los morenos. Entonces ellos lo saben. Son como los perros, ellos saben quién los quiere y quién no. Así que a los míos les digo que saluden. No se paren a hablar, pero saluden y sigan….
(-Looking at photos-)
Son mis nietos, miis nietos– mi nieta, ella ya tiene 26 años. Mírala aquí. Esto fue en Puerto Rico. Y esto es Puerto Rico, y esta es mi mamá. Esos son mis nietos, los hijos de mi hija que vive allí.
- Esto fue en la escuela Franklin… Ese es mi nieto, el hijo de mi hijo.
CL: Su hija es Mary verdad?
Si, Mary, Maryann. Y la otra se llama Gloryann.
CL: No, de verdad?
Si. Gloryann y Maryann, porque de una se pusieron celosa, asi que se lo puse a los nombres de las dos. Para eso tú le pones el nombre a un hijo, y le pones al otro el que es más lindo, así que te reclaman. So yo le puse a los dos: Gloryann y Maryann. Para que no peleen.
CL: Para que no peleen.
Y el nene mío se llama Luis Antonio. El hijo mío mayor que es gemelo, al otro le puse Antonio Luis. Para que no pelearon. Yo no quiero que mis hijos peleen. ¿Es que yo oía familias, donde unos decían “Ay, porque le pusiste ese nombre a fulano, y a mí me pusiste este tan feo?” Tú sabes. Pues yo dije, no, mis hijos no van a hacer eso. Mis hijos se van a portar bien–y se quieren mucho los tres. Eso es lo que yo le agradezco a Dios. Que se quieran mucho los tres.
-
Dejame ver si yo, encuentro foto de este.
-
Tenía los conejos, tenía los hamsters, tenía los— mi papá tenía gallos, para las peleas de gallos…
CL: Peleas de gallo, mira para alla.
-
Esos son toditos nietos de mi mamá. Son todos nietos de mi mamá.
-
CUNA– ellos hacían actividades para los jovenes. Y hacían un beauty pageant–y la hija mia, Glori, la mayor, salió en uno de ellos. De princesa.
CL: También la hija de Delia, Cheeky, ella también salió en uno de esos.. De india taína.
Yo recuerdo mucho, mucho de eso. Y la hija mía participó dos veces. Y yo ayudé hacer los trajes
CL: That’s so beautiful
Yo creo que tengo fotos de eso también. Algunas fotos donde sale ella en el programa ese.
CL: So CUNA— organizaron esos eventos, pero también montaron blockparties.
Ellos— que, si venían gente nueva de Puerto Rico [a Hoboken] que no tenían nada, yo casi siempre los ayudaba. A mí me ayudaron como dos años, mientras yo pude coger pie, me ayudaron con comida, me ayudaron una vez con la renta, y me pagaron la luz dos veces, en lo que yo (inaudible).
CL: Y tú conocías a Tommy Oliveri?
El me ayudó a mí cuando yo me quedé sin dinero para la renta y…. (inaudible, me las daba)
-
Los tuve, cuando dejaba los nenes en la calle, les tuve que ir a buscar algo. O en lo que ella tuvo los tres años que la metí al daycare. Y después ya entonces me pude meter a trabajar en el laundry. (inaudible) Hasta el 2014, que terminé, lo dejé por el asthma, no pude trabajar más. Excepto… todavía está ese (inaudible) ahí. Pero ellos me ayudaron mucho. Por ahi hay una que se llama En el nombre de Jesús, que es en Nuestra Señora la Gracia, en la iglesia que tiene más de 500 años. Que eso es de cuando fundaron Hoboken, hicieron esa iglesia. Entonces ahí hay una organización que dice [se llama] En el nombre de Jesús que también ayuda la gente.
–
I come here with my son, my oldest son, he had two months.
I came and visited my sister in law for a few weeks, and then I stayed and moved to Hoboken while my sister was living here, and she found me an apartment.
¡Me quedé!
*Christopher laughs*
Vine a pasiar por una semana y me quedé.
Mi primer apartamento era en Monroe, en el 323 de Monroe.
Ahí duré como tres años. Después me mudé para Madison, al 214.
Y tengo tres: dos nenas y un nene.
Sí, había muchos Boricuas. Yo empecé a cortar (inaudible) para fábricas. Aquí le dicen calcomanías o (inaudible). Son como los parchos que le ponen a la ropa, de tela. A veces son de puntillas, o flores o algún muñequito que le ponían a los trajes de los bebes. Eso yo cortaba.
CL: ¿Y cómo se llamaba la fábrica?
No sé por qué ellos venían de diferentes sitios a traerme [piezas]. Venían de Nueva York, de Hoboken, de otros sitios— donde quiera que tenían trabajo, pues ellos ya sabían y me traían a mí. Si me lo traían el viernes, tenía que entregarlo el otro viernes– más de mil y pico de (inaudible) a cortadas.
CL: Eso es un montón de trabajo.
Oh sí, pero yo a los nenes los bañaba, los acostaba a dormir, y en lo que ellos dormían yo hacía un montón a ahí. Después cuidaba 7 nenes junto con los míos— la mamá trabajaba y no tenía quién le podía cuidar a los nenes. Un día yo estaba en la casa, y cuando me preguntaron yo le dije que sí. Y como eran de la edad de los míos, eran chiquitos, eran bebes.
Y entonces la mamá me traía todos los alimentos para ellos, los pampers, todo. Y les daba de de comer, los bañaba, y los acostaba con mis hijos.
CL: ¿Y todos los niños boricuas?
Toditos– [los cuidé] hasta que tuvieron como 10, 12 años.
CL: Y tú estas todavía en contacto con los niños o no? Acaso, son adultos.
Sí. Solamente vi, como hace dos años, a dos de ellos que cuidé. Y me dijeron que la mama se había ido al cielo. Pero ellos todavía están bien, se casarón, y están de lo más felices. Y los otros– unos se fueron para Nueva York, otros se fueron para Florida. Y así se mudaron, y ya no he visto a nadie. Después de esos dos, que se pusieron grande, me puse a trabajar en un laundry, en 300 de Garden [Street].
Sí, son toditas buenas amigas, toditas cooperamos una con otra– si se enferma una, todas le oramos, la visitamos. Hacemos la comunión y oramos por ella.
Ellos hacían unos retiros, y yo fui nueva allí en esa iglesia. Quedaba por la Hudson, estaba frente al parque. Entonces ahí no tuvimos la iglesia hispana, (servicio) en español. Muchos de los que estaban allí no sabían nada de inglés, no entendían la vida americana. Para entonces el padre no nos quiso mandar un sacerdote que hablara español, así que nos decidimos irnos a Our Lady Our Grace. Yo iba a esta iglesia desde que mi hijo tenía como 5 o 6 años. Y como cambiaron la hora de la misa, me fui para St Peter y St Paul. Pero como pasó eso con los hispanos, nos fuimos otra vez para Nuestra Señora la Gracia [Our Lady Our Grace], nos cogieron allí chévere y allí nos quedamos.
Seguímos así, ya han sido 25 años desde que conozco a Delia. Ella muy chevere conmigo. Si gritaba algo, yo ayudaba. Cuando se enfermó ella, nosotros orando y siempre dando la mano. Ella siempre era un amor, bien chévere. Todas son muy buenas así.
CL: Yo tuve el privilegio de conocer a Delia. Ella me contaba todas las historias de su vida, increíbles historias. Y también, que ella estaba presente el día de uno de los incendios que pasó ahí en Hoboken.
Oh sí, es que antes había un “mayor” aquí que era, como, racista. Y cuando no (inaudible) una persona en ese sitio, él mandaba a quemar ese apartamento. Mucha gente murió ahí, porque los incendios eran de noche y ellos estaban durmiendo. Especialmente los indios [de la India]. Entonces hubo uno en Park Avenue, y esa casa se quemó y se llevó como otras tres casas. Como en los 78 u 80 por ahí. O en el 85, antes de nacer mi última nena. Murieron dos niños y más personas, murieron indios, murieron hispanos, mucha gente.
Cuando ellos tenían building par vender apartamento, yo fui una de las que apliqué, porque yo quería un apartamento más grande para mis hijos porque yo tenía tres. Y yo me amanecí para llenar la aplicación. Y llené la aplicación, y nunca, nunca me llamaron. Se lo daban a los que hubiera trabajo fijo como maestros, principales de escuela, gente que trabajaba en el gobierno, se los daban [los apartamentos] a ellos. Nosotros lo que teníamos así–no éramos pobres, pero medio, o sea como clase media. Pero a nosotros no nos daban nada [de ayuda]. Pero por lo menos, aquí estoy por la gracia de Dios. Sobrevivimos. Gracias a Dios ahora, a veces hay incendios, pero es porque la gente son descuidadas. ¡Antes era porque pegaban fuego! (Inaudible) pegaban fuego a los apartamentos. Muchos pasaban porque eran apartamentos viejos y no los querían renovar. En vez decirles a la gente que los iban a renovar, pero no. Mejor pegaban fuego. A veces [hoy] hay fuego en los almacenes que están abandonados, pendejaces con la electricidad o alguna línea de gas. Como el almacen que había en Hoboken cerca de la vía de tren. Eso pego fuego [y cayó] de la noche a la mañana–están haciendo tremendo condominio ahí ahora.
CL: ¿Y conociste algunas personas que experimentaron algún incendio durante esos tiempos o no?
¡Bueno, yo misma! *laughs*
CL: ¿Cómo?
Yo, en el 82, me parece, había un fuego aquí en Madison, y empezó en el tercer piso y yo vivía en el cuarto [piso]. Yo que vivía en ese edificio, el fuego empezó en el tercer piso y yo vivía en el cuarto piso. Y tenía a mis dos nenes y estábamos durmiendo. Y yo oigo como una persona hablando ahí, un revolú, y las sirenas de los bomberos. Me asomo por la ventana y había mucha gente en la calle, ahí. Eso es en el 223 de la Madison–ahora hay un condominio hecho ahí–después el dueño vino, yo me fuí para la casa de mi cuñada, hasta un mes o dos meses. Y después el dueño me arreglo el apartamento, y le avisó a mi hermana que vivía en el 310 de la Madison, que me entregó el apartamento. Y yo vine otra vez a vivir allí. Pero viví allí dos meses y después me mudé otra vez para acá al 327 de Monroe, porque él [el dueño] me dijo que no me garantizaba ese sitio para mí. Lo pensé, y después me mude para otro apartamento. El no me quería ahí porque había mucha droga en el building.
CL: ¿Fue su decisión dejar el apartamento?
No, él mismo “Te voy a mudar para otro sitio porque tú no estás segura, porque aquí hay mucha droga.”
CL: ¿Qué tú crees, él te estaba diciendo la verdad o no?
Sí, estaba diciendo la verdad. Porque había personas que yo las veía, que tenían sus cosas. Y por estar quemando esa planta como llaman, Marijuana, como dicen, pues había una estufa vieja en el hall, y ahí pusieron a quemar cosas. Y como eso todavía tenía gas, explotó eso, y cogío en fuego el hall del tercer piso, que cogió hasta arriba y eran cinco pisos para arriba. Pues, a mi apartamento se le quemó la puerta de la cocina. Y cuando me dijeron que la señora del cuarto piso tiene dos nenes y está sola, pues yo cogí a mis dos nenes con la frisa, los empuje, y cuando fui a abrir la puerta se me lleno la casa de humo. ¡Y en esas subió un bombero por la escalera de escape, subieron a mi apartamento y me dijo “Dame tus nenes”, y yo le dije “¡Yo no te puedo dar mis nenes, se me van a caer! ¿Tú estás seguro de que están contigo? ¡Porque yo estoy seguro de que están conmigo!”–si yo te digo a ti que yo doy mi vida por ellos, y daría la vida por ellos todavía– y el dijo, “¡Confía en mí, confía en mí!” (Inaudible). Ay, Dios mío, pero eso fue una cosa bien mala, tener quemada la bata, [y yo] espetada en el fire escape y tener que bajar así.
CL: Ay ay ay ay
Y después metieron la tapa esa. (inaudible) Esa tapa pesa, que yo (inaudible) tan flaquita, yo decía “Ay Dios mío”.
Y abajo estaba mi hermana y la cu˜ãda de ella con una frisa, con un coat porque hacia frio. Pues de ese humo que yo cogí es que yo tengo esa asthma que no se me quita. Por el humo que entró a mi casa [durante el incendio]. Ahí cogí eso, y no se me ha quitado eso. Hay dias que no puedo hablar de lo ronca que me da esa tos bien mala. Pero aquí estoy gracias al Señor. Te digo que la historia mía también es larga– yo le digo a mis hijas mías que yo puedo escribir un libro…
Y me da mucha pena porque la vecina mía, yo le cuidaba los nenes a veces. Pues, ella me dice “Mira, yo me voy a mudar para allá a donde está mi mamá, te voy a avisar para cuando tenga el apartamento vacío, para que te vallás para allá.” Y esa misma semana, que ella me había avisado, fue cuando pasó ese fuego. Y yo digo “Ay Dios mío, gracias. ¿Porque no me fui?”
[El nieto], y la mamá, el hermano, y el papá–se murieron los cuatro y se quedó nada más que ella. Ella se quedó viva. Yo no me recuerdo el nombre de ella, porque nada más tengo foto. Pero me dio mucha pena porque la mamá, el papá, el hermano, y un nieto se murieron. Yo tengo foto de la muchacha, pero no recuerdo el apellido. Yo sé que a ella le decían Mari. Se llama Maribel, pero le decían Mari. Esa era la muchacha que vivía donde yo viví, acá abajo en la 327 de Monroe.
–
Si un hispano o un moreno veía un blanco, le caían arriba, le quitaban las joyas y le quitaban todo. Por eso fue que, cuando yo iba a venir para acá me dijeron “¡¿Tu te vas a meter allí a Hoboken?!” Entonces yo les dije que a Hoboken voy a vivir yo, yo no voy a vivir con los agentes. Y así me he quedado. Si hay un moreno, no se mete con nosotros, con ninguno, ni con los hijos míos, ni mis nietos–nada. ¡Porque nosotros los saludamos! Y si están endrogados, nosotros no tenemos que ver con eso. “¡Hi ma!” yo digo, “Hi, take care of yourself” yo siempre les digo. “Okay, ma, okay” me dicen ellos. ¿Y yo digo “Verdad que uno no pasa malos ratos con ellos?” Yo estoy aquí, yo estoy tranquila. Yo puedo salir por ahí. Mi niña sale de noche, y ella está tranquila porque sabe que nada le va pasar. Porque ellos nos conocen a nosotros ya y nos cuidan mejor. Pero hay blancos que no quieren a los morenos. Entonces ellos lo saben. Son como los perros, ellos saben quién los quiere y quién no. Así que a los míos les digo que saluden. No se paren a hablar, pero saluden y sigan….
(-Looking at photos-)
Son mis nietos, miis nietos– mi nieta, ella ya tiene 26 años. Mírala aquí. Esto fue en Puerto Rico. Y esto es Puerto Rico, y esta es mi mamá. Esos son mis nietos, los hijos de mi hija que vive allí.
- Esto fue en la escuela Franklin… Ese es mi nieto, el hijo de mi hijo.
CL: Su hija es Mary verdad?
Si, Mary, Maryann. Y la otra se llama Gloryann.
CL: No, de verdad?
Si. Gloryann y Maryann, porque de una se pusieron celosa, asi que se lo puse a los nombres de las dos. Para eso tú le pones el nombre a un hijo, y le pones al otro el que es más lindo, así que te reclaman. So yo le puse a los dos: Gloryann y Maryann. Para que no peleen.
CL: Para que no peleen.
Y el nene mío se llama Luis Antonio. El hijo mío mayor que es gemelo, al otro le puse Antonio Luis. Para que no pelearon. Yo no quiero que mis hijos peleen. ¿Es que yo oía familias, donde unos decían “Ay, porque le pusiste ese nombre a fulano, y a mí me pusiste este tan feo?” Tú sabes. Pues yo dije, no, mis hijos no van a hacer eso. Mis hijos se van a portar bien–y se quieren mucho los tres. Eso es lo que yo le agradezco a Dios. Que se quieran mucho los tres.
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Dejame ver si yo, encuentro foto de este.
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Tenía los conejos, tenía los hamsters, tenía los— mi papá tenía gallos, para las peleas de gallos…
CL: Peleas de gallo, mira para alla.
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Esos son toditos nietos de mi mamá. Son todos nietos de mi mamá.
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CUNA– ellos hacían actividades para los jovenes. Y hacían un beauty pageant–y la hija mia, Glori, la mayor, salió en uno de ellos. De princesa.
CL: También la hija de Delia, Cheeky, ella también salió en uno de esos.. De india taína.
Yo recuerdo mucho, mucho de eso. Y la hija mía participó dos veces. Y yo ayudé hacer los trajes
CL: That’s so beautiful
Yo creo que tengo fotos de eso también. Algunas fotos donde sale ella en el programa ese.
CL: So CUNA— organizaron esos eventos, pero también montaron blockparties.
Ellos— que, si venían gente nueva de Puerto Rico [a Hoboken] que no tenían nada, yo casi siempre los ayudaba. A mí me ayudaron como dos años, mientras yo pude coger pie, me ayudaron con comida, me ayudaron una vez con la renta, y me pagaron la luz dos veces, en lo que yo (inaudible).
CL: Y tú conocías a Tommy Oliveri?
El me ayudó a mí cuando yo me quedé sin dinero para la renta y…. (inaudible, me las daba)
-
Los tuve, cuando dejaba los nenes en la calle, les tuve que ir a buscar algo. O en lo que ella tuvo los tres años que la metí al daycare. Y después ya entonces me pude meter a trabajar en el laundry. (inaudible) Hasta el 2014, que terminé, lo dejé por el asthma, no pude trabajar más. Excepto… todavía está ese (inaudible) ahí. Pero ellos me ayudaron mucho. Por ahi hay una que se llama En el nombre de Jesús, que es en Nuestra Señora la Gracia, en la iglesia que tiene más de 500 años. Que eso es de cuando fundaron Hoboken, hicieron esa iglesia. Entonces ahí hay una organización que dice [se llama] En el nombre de Jesús que también ayuda la gente.
Interviewer
Christopher López.
Interviewee
Angeles Cotto Hernandez, the seventh of ten children, was born in 1947 on the first day of August to a farming couple, Ramona Hernandez and Domingo Cotto. Growing up near the mountains and among the farm animals, in Aguas Buenas, Puerto Rico, helped her become resourceful and adaptable to life’s unpredictability. Leaving Puerto Rico for the mainland was never the plan. She traveled to the Bronx, New York, to visit her husband’s (Luis Pagan Martinez) family for a week. She somehow found work as a seamstress in a clothing factory and before she knew it a few months had passed. Her sister, who had been living in Hoboken for a few years, learned of an empty apartment for rent and asked if she and her husband would like to live in Hoboken. In 1979, the couple, along with their nearly one year old baby boy, moved into the first floor apartment of 323 Monroe St. and have been Hobokenites ever since. While raising her infant son she acquired various jobs. Her ability to sew helped her during this time. She would mend and make clothes for neighbors, helping her create a little nest egg. She’s created everything from costumes to sweet sixteen dresses to prom dresses to wedding dresses. Angeles also became the go-to babysitter for a few of the neighbors’ kids. As the children she cared for got older and/or moved away Angeles took to Hudson County Community College, where she found a basic English speaking course and spent the next few years learning English and basic computer skills. In 1993, she found work at a laundromat on Third and Garden and remained there for a little over 20 years before retiring in 2014. Throughout her life one thing that has been a constant in her life has been her faith. A devout catholic since “ the day I was baptized as a baby” her faith has guided her and grounded her through life’s ups and downs. She was always involved in church in some way. In Puerto Rico she taught catechism classes on Sundays for a number of years. Many years later, in Hoboken, she joined Our Lady of Grace Church’s woman-led group called Las Damas de Maria (The Ladies of Mary). This church group bands together to support the church and the community. At times, help with fundraising or special event celebrations. They have become pillars of support for one another as well as members of the church and members of the community. In between the various jobs and hobbies Angeles acquired during the years she found time to grow her family, having three children, a son Luis Antonio Pagan (1978), and two daughters Glory Ann Pagan (1980) and Mary Ann Pagan (1986). Her two eldest children had children of their own giving Angeles six grandchildren in total: Dimarie Veronica Pagan(1996), Brandon Lee Cuevas(1998), Kiomy Jade Cuevas(2002), Luis Edwin Pagan(2003), David Jose Cuevas(2003), and Jose Miguel Blanco(2005).
Collection
Citation
Christopher López., “Pagan family, Oral history interview transcription.,” The Puerto Rican Experience in Hoboken and America, accessed January 16, 2026, https://puertoricanexperienceinhoboken.omeka.net/items/show/67.